El término psicodélico fue usado por primera vez por Humphry Osmond, en 1957, aludiendo a la experiencia que se obtiene con el uso de drogas, en el contexto de la psicoterapia usando drogas que producen alucinaciones. Luego, este término se trasladó a la cultura, o subcultura, juvenil y occidental.El arte y el rock salieron gananciosos del término, con desgracias en el medio, con la muerte prematura de grandes músicos.
También hubo confusiones al tratar de relacionar el uso de las drogas con la veneración de plantas y hongos por culturas de tribus aisladas de la civilización actual. María Sabina se convirtió en una celebridad cuando lo psicodélico la asoció con sus experiencias. Juan Matus, el viejo guerrero de Carlos Castaneda, contribuyó también a hacer famoso el peyote. Sin embargo, el uso dado por nuestros ancestros a los hongos y a las drogas era muy específico, guardando el respeto y veneración a sus efectos. Recuerdo una conversación, allá por 1981, en la que un "chero" me comentaba sus experiencias con los hongos alucinógenos (Psiloybe cubensis). Decía que en el clímax de la experiencia los hongos se aparecieron y le hablaron, reclamándo que les faltaba sus pies. Su conclusión era porque él no se comía el pedúnculo de los hongos, solo los sombreritos. María Sabina, por su parte, en una entrevista, hablaba que los hongos iban perdiendo su poder, pues muchos los maltrataban e irrespetaban al no comerlos enteros, que había que comerse el pedúnculo. Interesante.
Como todo, la subcultura psicodélica continuó su marcha y su evolución. En la música, surgieron una gran cantidad de músicos y bandas que siguieron desarrollando nuevos sonidos.
Lucy in the Sky with Diamons
Una escena de la película El Submarino Amarillo

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